Una invitación a mirar el mundo con otros ojos. No se trata de hacer una obra “sobre inteligencia artificial” ni de complicarlo todo: se trata de que tu creación nazca de una pregunta real.
Algo que te inquiete, te mueva o te haga mirar dos veces un lugar, una historia, un cuerpo o una experiencia. Y que lo hagas desde la comunicación o el diseño: imaginar, crear y habitar el territorio. Habitar la curiosidad es eso: dejarte llevar por una pregunta.
Cuando hablamos de territorio no hablamos solo de ruralidad o de ubicación geográfica. También hablamos de tu cuerpo, tu barrio, la pieza de tu abuela, una cancha, un río, una plaza, un chat, un recuerdo, un camino que recorres todos los días, una vereda que resiste, una familia, una comunidad digital, una frontera, una lengua, una costumbre o una ausencia. Cualquier lugar donde algo importante está pasando.
Buscamos obras que no se queden en la superficie: que se introduzcan en el mundo, lo exploren, lo sientan, lo interpreten y lo conviertan en imagen, relato, experiencia o propuesta visual.
Cosmogonía es una historia de origen: cómo empieza un mundo, cómo nace una forma de ver, de sentir o de vivir. La idea es que tu creación ayude a crear un mundo posible desde la curiosidad y desde tus orígenes. Algo como: “Yo habité ese territorio con preguntas. Lo miré desde adentro. Escuché sus orígenes, sus tensiones, sus memorias y sus formas de existir.”